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sábado, 12 de junio de 2010

Camino


Un día en el camino me encontraste
siguiendo el rastro de algo que no sé.
Con un ¡buen día! yo te saludé,
que yendo solo la jornada es grande.
Está muy lejos y hay muchos espinos!
Descansaste, también yo descansé...
y donde te acodaste me acodé,
bebiendo tú y yo del mismo vino.
Está en el monte crespo, solitario.
Corta el pie como piedra de calvario.
¡como la arena quema!... Mientras tanto
lloramos el dolor de cada uno...
y el vino en que lloraste era común.
Tuvimos que beber del mismo llanto.

Camilo Pessanha.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Camino



Un día en el camino me encontraste
siguiendo el rastro de algo que no sé.
Con un ¡buen día! yo te saludé,
que yendo solo la jornada es grande.
Está muy lejos y hay muchos espinos!
Descansaste, también yo descansé...
y donde te acodaste me acodé,
bebiendo tú y yo del mismo vino.
Está en el monte crespo, solitario.
Corta el pie como piedra de calvario.
¡como la arena quema!... Mientras tanto
lloramos el dolor de cada uno...
y el vino en que lloraste era común.
Tuvimos que beber del mismo llanto.

Camilo Pessanha

domingo, 30 de agosto de 2009

Solo, incesante



Solo, incesante, un son de flauta llora,
viuda y grácil en la sombra serena,
perdida voz que de otras se enajena,
flecos sonoros que encubren la hora.

Está en la fiesta de destellos plena;
tan blanca, labios de carmín desflora...
Solo, incesante. un son de flauta llora,
viuda y grácil en la sombra serena.

¿Y la orquesta? ¿Y los besos? En la calle,
la noche ordena que tan sólo exista
la flauta triste... ¿Hay alguien que la asista?
¿Alguien sabe el dolor que en ella se halle?

Solo, incesante, un son de flauta llora...

Camilo Pessanha

miércoles, 5 de noviembre de 2008

A lo lejos los barcos de flores

Solo, incesante, un son de flauta llora,
viuda y grácil en la sombra serena,
perdida voz que de otras se enajena,
flecos sonoros que encubren la hora.

Está en la fiesta de destellos plena;
tan blanca, labios de carmín desflora...
Solo, incesante. un son de flauta llora,
viuda y grácil en la sombra serena.

¿Y la orquesta? ¿Y los besos? En la calle,
la noche ordena que tan sólo exista
la flauta triste... ¿Hay alguien que la asista?
¿Alguien sabe el dolor que en ella se halle?

Solo, incesante, un son de flauta llora...

Camilo Pessanha