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martes, 18 de enero de 2011

Espero


Que haces cuando la poesía no te sabe a nada, 
cuando haz perdido la musa y la inspiración, 
cuando no existen otras palabras, 
sino solo estas esperando que la musa regrese.

Que haces cuando ya no quieres decir nada 
y solo quieres escuchar una voz o echarte a dormir... 


Simple, no haces nada.


Espero que no sea mi último post, 
espero que regrese mi musa, 
espero que no me abandone su presencia, 
espero que no sea el último post... y si lo es, pues nada.

jueves, 16 de octubre de 2008

Son cosas chiquitas

Son cosas chiquitas.
No acaban con la pobreza,
no nos sacan del subdesarrollo,
no socializan los medios de producción y de cambio,
no expropian las cuevas de Alí Babá.

Pero quizá desencadenen la alegría de hacer,
y la traduzcan en actos.
Y al fin y al cabo,
actuar sobre la realidad y cambiarla,
aunque sea un poquito,
es la única manera de probar que la realidad es transformable.

La utopía está en el horizonte.
Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos
y el horizonte se corre diez pasos más allá.
¿Entonces para que sirve la utopía?
Para eso, sirve para caminar.

Al fin y al cabo,
somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.
¿Hasta cuándo los países latinoamericanos
seguiremos aceptando las órdenes del mercado
como si fueran una fatalidad del destino?
¿Hasta cuándo seguiremos implorando limosnas,
a los codazos, en la cola de los suplicantes?
¿Hasta cuándo seguirá cada país apostando al sálvese quien pueda?
¿Cuándo terminaremos de convencernos de que la indignidad no paga?
¿Por qué no formamos un frente común para defender nuestros precios,
si de sobra sabemos que se nos divide para reinar?
¿Por qué no hacemos frente, juntos, a la deuda usurera?
¿Qué poder tendría la soga si no encontrara pescuezo?

Eduardo Galeano

domingo, 12 de octubre de 2008

Los nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer,
ni hoy, ni mañana, ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen
y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Eduardo Galeano