Soy como un jirón de una nube de otoño,
que vaga inútilmente por el cielo.
¡Sol mío, glorioso eternamente;
aún tu rayo no me ha evaporado,
aún no me has hecho uno con tu luz!
Y paso mis meses y mis años alejado de ti.
Si éste es tu deseo y tu diversión,
ten mi vanidad veleidosa,
píntala de colores, dórala de oro,
échala sobre el caprichoso viento,
tiéndela en cambiadas maravillas.
Y cuando te guste dejar tu juego,
con la noche, me derretiré,
me desvaneceré en la oscuridad;
o quizás,
en una sonrisa de la mañana blanca,
en una frescura de pureza transparente.
Rabindranath Tagore.
