lunes, 26 de octubre de 2009

Despecho



Los ojos tristes, de llorar cansados,
Alzando al cielo su clemencia imploro;
Mas vuelven luego al encendido lloro,
Que el grave peso no los sufre alzados.

Mil dolorosos ayes desdeñados
Son ¡ay! tras esto de la luz que adoro;
Y ni me alivia el día, ni mejoro
Con la callada noche mis cuidados.

Huyo a la soledad, y va conmigo
Oculto el mal y nada me recrea;
En la ciudad en lágrimas me anego.

Aborrezco mi ser y aunque maldigo
La vida, temo que la muerte aún sea
Remedio débil para tanto fuego.

Juan Meléndez

3 comentarios:

Ricardo Baticón dijo...

Hola Sid!

ya puedes perdonar mi demora últimamente en pasarme por aquí, pero ya sabes... la falta de tiempo!

Me me gustan mucho tus relatos, poesías... Tengo que pasarme con más calma.

Saludos!

Lizabeta Stavogrin dijo...

esta noche somos compañeros d sentimiento... buenas letras y el ultimo parrafo me cae como anillo al dedo... buenas noches

Sid dijo...

Gracias Lizabeta y a ti Ricardo por pasarse por aquí, es un blog sencillo.

Que estés bien Ricardo, que estés mejor Lizabeta.