viernes, 6 de agosto de 2010

Atardecer



Atardece de nuevo y un día más ciudades diferentes
nos enseñan sucesivos ocasos. Mañana
volveremos a encontrarnos, pero hoy, ¿cómo hablarte
de las horas que vendrán y otra vez no serán nuestras?

Está tendido el horizonte y la penumbra se despliega.
Dentro de poco llegará el momento
en que todo se detiene y cada cual,
por su cuenta, cierra los ojos y muerde los labios.

Con todo, ¿dejaremos que esto sea algo amargo y terrible,
que el resto pierda su dulzura
como un durazno al caer y pudrirse en el suelo?

Asuntos que el atardecer diluye para así llenar su copa
o abrir una segunda luz, un camino, capaz
de orientarnos hacia la irisación de otra mañana.


Juan Ramón Mansilla.

2 comentarios:

El Mar no Cesa dijo...

Vaya Sid... que bonito... particularmente hoy, para mi, ha tenido mucho sentido.
Gracias por ponerlo, sinceramente.
Un abrazo!
Este Mar...

Ricardo Baticón dijo...

Guapo el poema de Mansilla... "Está tendido el horizonte y la penumbra se despliega", qué bien descrito. Y es que cualquier atardecer... y amanecer, son regalos que nos dá el mundo cada día.

Saludos!